
Cazador, guía y defensor del territorio Waorani. Durante más de tres décadas ha caminado entre dos mundos: el de la selva que lo vio nacer y el de quienes llegan a ella buscando entenderla.
Moi Vicente Enomenga Mantohue nació cerca de Coca, en plena selva amazónica, en el momento en que su pueblo, los Waorani, empezaba a tener los primeros contactos con el mundo exterior.
Su padre eligió no dejarse absorber por la vida de las misiones y lo crió como cazador y hombre de la selva. Con apenas unos años de escuela, Moi se convirtió en una de las voces más escuchadas de su pueblo: presidió la organización NAWE, se enfrentó a las petroleras que llegaban a Yasuní y ayudó a construir el Huaorani Ecolodge, uno de los primeros proyectos de turismo comunitario de la Amazonía. National Geographic lo reconoció como Explorador por su trabajo en la protección del bosque.
Hoy sigue viviendo entre la selva y quienes la visitan: recibe expediciones, universidades y estudiantes de todo el mundo para compartir, de primera mano, lo que significa defender un territorio que es, a la vez, hogar y patrimonio de todo el planeta.
De hijo de cazador a referente internacional en la defensa del Amazonas: cada hito marcó un antes y un después para su pueblo.
Crece como cazador y pescador Waorani justo cuando su pueblo empieza a tener contacto con misioneros y con el mundo exterior.
El periodista estadounidense Joe Kane narra, con Moi como protagonista, la resistencia Waorani frente a las petroleras. El libro se convierte en referencia obligada sobre el Amazonas.
Como presidente de la Nacionalidad Waorani del Ecuador (NAWE), negocia y se enfrenta directamente con petroleras que buscaban entrar en Yasuní, uno de los lugares más biodiversos del planeta.
Impulsa uno de los primeros proyectos de turismo comunitario de la Amazonía ecuatoriana, generando ingresos propios sin depender del petróleo. El proyecto recibe reconocimiento internacional.
Es distinguido por su trabajo en la protección del bosque amazónico y se convierte en una de las voces indígenas más reconocidas fuera de su territorio.
Visita universidades, recibe delegaciones y guía expediciones en su propio territorio, llevando la voz Waorani a colegios, congresos y selvas por igual.
Guardianes de uno de los territorios con mayor biodiversidad del planeta, en la cabecera del Amazonas ecuatoriano.









Durante generaciones, los Waorani han resguardado ríos, bosques primarios y a los últimos pueblos en aislamiento voluntario del planeta. Hoy, comunidades como la de Moi impulsan modelos propios de conservación que combinan saber ancestral, ciencia y alianzas internacionales para regenerar la selva — demostrando que cuidar el territorio genera más valor que destruirlo.
No es un paquete turístico: es un proceso de convivencia, aprendizaje y escucha, guiado directamente por las comunidades que habitan este territorio desde hace generaciones.
El corazón comunitario del territorio Waorani. Cuenta con escuela, onko (casa comunal), espacios de encuentro y alojamiento para visitantes. Aquí se conoce de cerca la organización social, educativa y cultural del pueblo Waorani, su relación con la tierra y los retos contemporáneos que enfrenta.
Una experiencia más territorial e inmersiva. Desde aquí se puede visitar otras comunidades del camino —Daipare, Petomempare, Toñampare— donde viven los pikenanis, los mayores que conservan historias, mitos y saberes espirituales transmitidos de forma oral.
Momentos de expediciones, visitas y encuentros con la comunidad Waorani.














Cada collar se teje a mano con semillas de huayruro, tagua y fibras naturales recogidas en el territorio. Son piezas que las mujeres de la comunidad elaboran siguiendo técnicas heredadas de generación en generación.
Llevar una de estas piezas es llevar contigo una parte viva de la selva y de quienes la protegen.
"Mi padre me dijo que las cosas no serían fáciles para nosotros, que los extraños destruirían el bosque con sus máquinas. Por eso llevo tantos años trabajando para mantener unida a nuestra comunidad."— Moi Enomenga
Su historia ha sido recogida por National Geographic, ha inspirado el libro Savages de Joe Kane, y le ha llevado a compartir su testimonio en universidades y colegios de Estados Unidos y Europa.